REFLEXIONES INHÓSPITAS


Siempre he sido un «lobo solitario». Hay personas así, que se sienten mejor solas, ya sea por naturaleza, psicosis o miedo a las multitudes. Ahora las personas no pueden estar solas ,  el efecto del rebaño es presión extrema . Pero cuando  el estar en la manada , se transforma en una orden, su desarraigo se  vuelve placentero.

Lo que trato de decirte es que soy un alma libre y que venir a verme o convencerme no cambiará nada, sobre todo si he bebido whisky malo con el estómago vacío. Tengo ya varios años en los huesos y llevo toda una vida amando, estudiando, bailando en los límites del infierno y del cielo, allí equilibrándome en la delgada línea roja que todos dicen que no hay que cruzar. Pero para mí cruzarla es un oficio de los antiguos y un placer infinito.

Queda algo de mí de las batallas épicas que he tenido que librar . No lo digo en plan de queja .Eso sería lo último que hiciera . Pero ese algo es como el vientre de un volcán activo, vibrante y siempre  a punto de explotar o a punto de la calma más efímera.

Que algunas de las cosas que los jóvenes viven y entienden y no entienden ahora, ya las viví cuando podía recorrer Santiago toda la noche, cuando sentía el ruido de las balas en la lucha contra la dictadura, o cuando chico me perdía toda la tarde , bañándome en el río con mis amigos  , cuando leía a Hemingway o el surrealismo mágico de García Márquez  en “ 100 años de Soledad “  o cuando con los años me doy cuenta de que el surrealismo no son solo palabras , sino  carne viva .

Las  personas  siempre se entusiasman, Yo no. Más que entusiasmarme con la vida ,solo la vivo y fluyo con ella  en una corriente silenciosa . El marco del cuadro no deja de cambiar, solo cambia la foto. Siempre es la misma obra de teatro con diferentes actores  Como decía Frederick Nietzsche, siempre es lo mismo, el eterno retorno de las cosas , y si vas a ver todos los amaneceres bonitos acabarás atrapado en un puñado de búnkeres y banderas sin vida.

Lo idóneo sería que todos tuviésemos ideas propias, reflexión crítica, y salir de las apestosas trincheras habitadas por las ideologías putrefactas . Ponerse a chillar como un mono en un parque o en la oscuridad no servirá de nada. De hecho, son pocas las cosas que sirven.

En tiempos de guerra, convulsiones sociales, y desorden mundial pareciera ser que ya estamos en el estómago de una tercera guerra mundial. Los miserables sujetos de cuello y corbata que controlan este mundo , de trajes azules y corbatas rojas, desde sus tronos de oro, piensan que quizás la bomba lo resolvería todo.

Estos y sus elegidos solo tendrían que esperar a que haya un escondite seguro en el espacio y detonar desde ese lugar. En los lugares indicados. Quizás Artemis vaya en esa dirección. Y una vez que los escuadrones de limpieza hubieran desinfectado a conciencia la  zona, volverían. Si es que lo hacen.

Mientras tanto, vivo cada segundo como si fuese mi último acto en esta trágica y hermosa obra de teatro.

 Mientras tanto, sigo sentado frente a este computador y espero.