El estilo

Llamamos ESTILO a cada una de las diferentes opciones que una lengua nos ofrece para la expresión de las ideas.  En efecto, en una lengua tan extendida y de tan larga tradición de escritura como el español, un mismo contenido básico puede expresarse de muy diversas maneras, o mejor dicho, en muy diversos estilos.    También llamamos estilo, y más específicamente estilo personal, al repertorio de formas que, entre las opciones que ofrece la lengua, un hablante ha escogido y ha hecho características de su expresión particular.

El estilo de redacción es personal, tanto que se llega al punto que es imposible que una persona copie a la perfección el estilo de la otra, casi como si se tratara del documento de identidad.

Así, muchos escritores imitan el estilo de redacción de otros, inclusive siguiendo recomendaciones de “ los grandes”: “Cree en un maestro —Poe, Maupassant, Kipling, Chejov— como en Dios mismo” decía Horacio Quiroga en el punto número uno de su Decálogo para el perfecto cuentista.

Y no fue el primer narrador que propuso seguir a alguno de sus inspiradores para poder, sobre sus pisadas, ir construyendo su propio estilo de redacción.

Así, en primera o en tercera persona, en un mundo de fantasías o con los datos más cercanos a la realidad, escribiendo en prosa, o rompiendo todas las leyes gramaticales, contando sobre su experiencia personal o imaginando a los personajes más inverosímiles, la mejor forma de conocer los estilos de redacción es leyendo y releyendo a los autores y encontrando ese sello personal que los hizo tan especiales.